Actores: W. Allen, A. Baldwin, R. Benigni, Penélope Cruz, J. Eisenberg
EE.UU-Italia-España 2012.
Fábulas de Allen
Como una postal típica y paseando por sus calles y cafés, Woody Allen abandona Barcelona y se sumerge una vez más como turista en la ciudad de Roma.
Hay tantos turistas como historias. Por ello nos presenta cuatro relatos o fábulas tan dispares entre si como el delirio común en todas ellas.
Primera fábula; Un matrimonio americano y aquí nos volvemos a reencontrar con este director haciendo el papel de si mismo ese cómico, judío, obsesivo e hipocondríaco a las puertas del final de la vida, casado con una psiquiatra. Un cantante de ópera que triunfa en la ducha y un abogado comunista...
Segunda fábula; un maduro arquitecto americano Alec Baldwin, ya mayor y quizás algo escéptico en su papel, que sin embargo se compensa con J. Eisenberg, al que conocimos y tanto nos gustó en La Red Social, interpretando a Mark Zuckerberg.
Tercera fábula; un hombre anónimo Roberto Benigni, accede a la fama en un día y nos muestra con vena cómica el ascenso y caida de un dios.
Y la cuarta, una pareja italiana llega a Roma por una oferta de trabajo a través de la familia de él ligada a las altas esferas de la política y entre ellos se enreda Penélope Cruz en el papel de una prostituta. Parodia de la vida real.
Como una comedia italiana más, con el sello claro está de Woody Allen. Tiene su gracia, te ríes, es simpática, pasas un buen rato, con muy buena ambientación y por supuesto unos magníficos exteriores, no deja nunca de reflejarnos una postal.
Sin grandes pretensiones ni tampoco lo pretende su director, realizada para divertirse y nosotros con ella, con una música pegadiza y armónica.
Quizás se hace un pelín larga y va perdiendo fuerza, son casi dos horas.
marta







