Actores: Jacopo Olmo Antinori, Tea Falco
Italia, 2012
trailer
Por qué tanto dolor
Se pregunta Olivia -Tea Falco-, mientras baila Ragazzo solo, ragazza sola (Space oddity) de David Bowie y cuya letra es del compositor italiano Mogol, a su hermano Lorenzo de tan sólo 14 años.
A partir de este momento, la película da un giro inesperado y comienza una pequeña gran obra intimista del gran Bertolucci.
Olivia encuentra el consuelo y la comprensión anhelada y Lorenzo ve en ella un estímulo para vencer su aislamiento voluntario. Todo bajo el influjo del mítico David Bowie y de una sensible coreografía.
Dónde reside tanto dolor, cuando dejamos la patria de nuestra infancia y nos adentramos en el exilio de la adolescencia.
Un etapa sin identidad. El tiempo de las primeras veces, de la vergüenza, de volar de la mano de un gran despilfarro hormonal para alcanzar la llamada vida adulta y que muchos lo hicimos sufriendo, creyendo que todo estaba en nuestra contra. Desarraigados en un mundo que no podíamos alcanzar.
Bertolucci lo conoce y lo plasma a la perfección. Nos habla de esa soledad que se instala en nuestro interior y siempre nos acompañará.
Nos pinta un cuadro de dos hermanos desubicados e inadaptados en un entorno familiar desestructurado. El título de la película sugiere un Yo, a través de Lorenzo - Jacopo Olmo Antinori- por los cambios en la adolescencia, el complejo de Edipo y Tú, Olivia, por la adicción a la heroína.
El marco es un pequeño sótano en el edificio donde vive Lorenzo. Siete días, el tiempo en el que Lorenzo se supone que está disfrutando de un viaje en la nieve en compañía de su colegio y así se lo cuenta a su madre.
No llegan a ser hermanos al cien por cien, no son amigos, ni siquiera son amantes, aunque si se deja latir en parte del metraje. Son dos aliados de la infelicidad que el mundo arroja sobre ellos.
La fotografía es espectacular llena de colores cálidos, claroscuros y rojos del sótano que contrastan con la vida exterior, donde se aprecian esos azules fríos, unos colores sin vida. Descubrimos el exterior solamente cuando el adolescentel va en busca de somníferos para mitigar el dolor físico de su hermana.
Lorenzo se acompaña del vacío de la soledad a través de la música de sus cascos y Olivia se refugia para navegar por el infierno de otra crisis más de abstinencia. Tea Falco, está perfecta en su interpretación. Un personaje quizás demasiado repetido y esteriotipado en el cine. La imagen de Jacopo Olmo es perfecta; los feos granitos producidos por el acné, el incipiente bigote, está bien en su interpretación, quizás la suya es más difícil.
Su director nos comunica y conecta con nosotros de la forma más natural, sin engrandecerse en su pose de gran director. Una gran obra pequeña.
Seguramente nuestras expectativas eran más grandes al esperar una nueva película de él, salí impresionada con un final magistral.
marta









