lunes, 21 de enero de 2013

Django Desencadenado

Director: Quentin Tarantino
Actores: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo Dicaprio, Samuel L. Jackson, Franco Nero...
Fotografía: Robert Richardson

EE.UU, 2012


Django Unchained 








Un guiño a Franco Nero
Es sorprendente lo que mueve el Sr. Tarantino, sus fieles entre los cuales me incluyo, no podíamos dejar pasar su última película y  salí encantada. Salvo la duración de la misma casi tres horas y el último tercio pierde cierta intensidad.

Si hay algo que caracteriza a este director es su excentricidad y creatividad, Django lo supera. 

En el año 1858, dos años antes del estallido de la Guerra Civil, en los Estados del Sur un esclavo llamado Django - Jamie Foxx-, conoce a un caza recompensas disfrazado de sacamuelas, el doctor King Schultz, interpretado magistralmente por  Cristoph Waltz.

Django se convertirá en el Sr. Freeman después de dar caza a delincuentes e impostores y recuperará a su amada Broomhilda, cautiva en una plantación de algodón.

Y el envoltorio de todo ello es un deslumbrante spaghetti western, con  guiño a Franco Nero.

Una denuncia social de lo que fue en aquel país la esclavitud, donde se refleja el dolor y el sufrimiento a través de la locura de su director.

Chispeante, ingeniosa, delirante, con una fotografía y unos paisajes espectaculares, una banda sonora increible, unos diálogos maravillosos, más no se puede pedir... Bueno si, unos  chorros de sangre divertidos e irónicos. 

Un elenco de actores que están sublimes.

No puedo decir más, sólo hay que verla.

Es Tarantino en estado puro.
marta

domingo, 13 de enero de 2013

Amor

Director: Michael Haneke
Actores: Jean-Lois Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert

Francia, Austria, Alemania, 2012.
 


Amour, trailer









 El principio del fin
George y Anner son un matrimonio, amantes de la música, octogenarios, de clase media-alta y viven en París. La salud de Anner a consecuencia de un infarto, comenzará a debilitarse y su compañero George, permanecerá a su lado esperando el final de la vida de ella.

Su director, el austriaco Michael Haneke comentaba en una entrevista que para él era importante que perteneciesen ambos a un estrato alto de la sociedad, para que la película no se convirtiese en un drama social. Con sufiente posición económica para solventar ciertos problemas que aparecen tras una enfermedad, como puede ser la contratación de una enfermera.

Haneke nos quiere transmitir como responde el ser humano cuando una persona de su más cercano entorno puede ser pareja, padres, hermanos, llega al final de la vida y no se puede hacer nada más.

Cómo reaccionamos ante una situación que nos supera, que nos lleva al límite. Cuál es la decisión acertada cuando los sentimientos nos invaden y queremos tanto a esa persona que sufre. Que pensamientos invaden a la persona que está enferma cuando ya no queda más por luchar.

La película es un alegato a favor de la eutanasia. La pura superviviencia quizás a todos nosotros nos hará tomar decisiones amargas y dolorosas.

Y éste es el argumento de Amour. La cinta es dura, es arte por que llega hasta el fondo de nuestras emociones, brota el rechazo, la angustia, la impotencia, el cariño, la ternura, la culpabilidad... Al ver que la vida se va y lo que fue ya nunca existirá salvo en nuestra memoria.

Los jovenes piensan en el comienzo del amor, los viejos viven en el final del amor. 

Los dos actores son dos pesos pesados del cine francés y no ha debido de ser fácil para ellos interpretar a estos dos personajes cuando su edad es la misma que representan en la película.

La vida sigue su propio curso y ante eso, no podemos hacer nada. No debiéramos alimentarla artificialmente.

En la parte técnica, la película se desarolla en un piso antiguo del centro de París, precioso, muy francés lleno de tesoros y recuerdos con una dirección de arte que roza la perfección.

Y para George y Anner de  fondo siempre  una Sonata para piano de  Schubert, tal y como interpretaba tantas veces ella  en su piano.

Un crudo retrato de la vejez que me dejó bastante abrumada.
marta  

domingo, 6 de enero de 2013

The Master

Dirección: Paul Thomas Anderson
Actores: Joaquin Phoenix, Philip Seymour Hoffman, Amy Adams

Música: Jonny Greenwood (Radiohead)
EE.UU, 2012


La entrevista en El Pais 










Una obra de arte
Ante un folio en blanco trato de descifrar y transmitir lo que me ha supuesto ver esta maravilla, esta perfección hecha obra de arte y sinceramente casi no puedo. Me siento pequeña ante algo tan sublime.

En el futuro debería estar expuesta  en los museos de arte para contemplarla y así devolverte una y otra vez a ese mundo lleno de emociones y sensiblidad y recrearte una vez y otra vez más.

The Master es pura pulsión, es cine en estado puro y roza la perfección.

Refleja la desorientación de una sociedad marcada por el final de la Segunda Guerra Mundial, una sociedad a la deriva, sin rumbo que necesita que le señalen de nuevo un camino, un orden,  y para ello nada mejor que esas jóvenes religiones como es la Cienciología.

Todo ello se refleja en la relación entre Freddie Quell - Joaquin Phoenix- un ser salvaje y vulnerable que se cruza en el camino con un personaje como  Lancaster Dodd -Philip Seymour Hoffman-. Él es el reverso de la moneda, el orden personificado, pero tan salvaje y vulnerable como Quell y entre ellos hay una relación que, como un espejo, devuelve continuamente la mirada. La vida y la destrucción, la destrucción y la vida.

El director, Paul Thomas Anderson, te hipnotiza con unos poderes que rozan lo sobrehumano. Nadie filma la belleza como él, quizás Terry Malick, como vi en El árbol de la vida, pero Anderson no huye de lo que es real, seguramente vuelve irreal lo real, pero sin alejarse nunca.

Cómo se puede dar forma a la belleza a través de la música, de la ambientación, de la fotografía, de los primeros planos y de dos actores que traspasan la cámara, la pantalla y te devoran.

Es un película muy enigmática y por ello difícil de reseñar. Hay que verla con un espíritu muy abierto.

Gracias a los tres. Mi mejor regalo de reyes.
 
Nunca la olvidaré y seguro que volveré a verla.
marta