jueves, 25 de julio de 2013

Anna Karenina

Director: Joe Wright Actores: Keira Knightley, Jude Law, Aaron Taylor-Johnson
Guión: Tom Stoppard

UK, 2013


trailer 











Tolstoi entre bambalinas
Si hay algo de lo que se aprovecha su director Joe Wright, es de su capacidad  para romper, arriesgar y crear vanguardia. Una nueva adaptación de la gran novela Anna Karenina, escrita por  Lev Tolstoi; aristócrata, cristiano anarquista y naturista.

Una película deudora del teatro, de su bambalinas y de la mano del magnífico Tom Stoppard, como guionista. Han utilizado el texto de la obra para introducirnos en un escenario mutante, nosotros somos la cuarta pared. 

Con unos maravillosos planos secuencia cambiamos continuamente de escenario. Puertas recias de madera que con gran sonido se abren y cierran, pasando de un escenario a otro. La primera parte de la película es un festín de los sentidos.

Arrebatador y grandilocuente. No falta ningún detalle estético y creativo. Impoluta la dirección de arte. La fotografía, la puesta en escena, los cargados vestidos fastuosos de la aristocracia, la música de  Dario Marianelli

Lástima que su director se mirara demasiado a sí mismo, en ese estallido. Más pendiente de su propio artificio que de trama urdida por el querido Tolstoi.

Carece de profundida y emotividad. Cargada de frivolidad, recrea a una Anna Kareninna -Keira Knightley- caprichosa con su nuevo juguete, una mujer inestable, llena de delirios y no la increíble mujer que nos presentó el escritor.

Se le pasó por alto aquella historia de amor y pasión, que se bebía la vida, rompiendo con el orden establecido. 

Poca química entre Anna Karenina y su apuesto oficial Vronski - Aaron Taylor-Johnson- éste no da la talla. En cambio, Jude Law, como marido sufrido y racional, está correctísimo en su papel.

La importancia del tren para Tolstoi como motor del cambio social, también su director lo plasmó en la película. 

También refleja el director en la película la importancia de la vida del conde Lyovin y su esposa Kitty que viven en el campo. Un espejo del propio Tolstoi.

La comunidad de campesinos, la vuelta a la Naturaleza, el amor como motor social y no violento de los cambios sociales, en una marcada sociedad zarista impregnada  de ostracismo. Aromas narodnik. 

Ir al cine no es caro, me costó tres euros la entrada en V.O., un sábado por la tarde en Madrid.

¿Por qué lloramos por lo que cuesta una entrada de cine y no por el precio de un gintonic o de la gasolina? Si lugar a dudas, dura mucho menos!
marta