martes, 31 de diciembre de 2013

Las pelis del 2013


 Mejores películas (ex aequo)


The master 

Amour 








Mejor director:
Terry Malick por To the wonder










Mejor director novel: Benh Zeitlin por Bestias del sur  salvaje











 Mejor obra de teatro: Todo el cielo sobre la tierra (El síndrome de Wendy)
de Angélica Liddell






Mejor actriz: Emmanuelle Riva por Amour











Mejores actores (ex aequo)  

Joaquin Phoenix por The master



   Micahel Fassbender por Doce años de esclavitud




Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki por To the  wonder







Mejor guión:  Abdellatif Kechiche, Ghalya Lacroix (novela gráfica: Julie Maroh) por La vida de Adèle










Bodrio del año: Antes del anochecer

   

lunes, 16 de diciembre de 2013

De tal padre, tal hijo

Ahora todo tien sentido
Director: Horokazu Kore-eda
Actores: Koki y Ohshiro Meda, Masaharu Fukuyama, Nene Otshuka, Kirin Kiki



Japón, 2013




trailer










Ahora todo tiene sentido
He dejado pasar unos días antes de escribir esta reseña y aventurarme de nuevo, en el mágico mundo de este gran director japonés Kore-eda. Reencontrarme con esos seres pequeñitos que me conmovieron y me hicieron reir en Kiseki (Milagro).

Si hay algo extraordinario en este cineasta es que todas sus películas nacen de lo vivido. Las emociones no conocen fronteras, todas forman parte de nosotros.

Pero la forma de expresarlas son distintas, por eso siempre me ha atraido la cultura oriental. Esa que nace de la reflexión, de lo etéreo, de la serenidad, de la pureza, de ese movimiento zen que a través de círculos vamos abriendo y cerrando nuestra propia vida. Este director es único reflejándolo.

En este nuevo metraje, Kore-eda acababa de estrenar paternidad. La película es una oda de profundo amor y compromiso hacia ese hijo que acaba de llegar al mundo.

Si el argumento de esta película se hubiera hecho en Occidente, probablemnete pasaría sin pena ni gloria. Dos familias, dos hijos, ambos con la misma edad seis años y una llamada del hospital para confirmarles después de tanto tiempo, que los niños fueron intercambiados.

A partir de aquí, el director nos lleva de la mano por dos caminos llenos de temores. ¿Qué hacer?. La identidad genética debe prevalecer o son más fuertes los vínculos afectivos que hemos ido creando, llenos de cariño, amor y comprensión.

Esto le sirve a Kore-eda para presentar, dos familias totalmente diferentes. La primera, dominada por las estrictas normas del padre -interpretado por el guapísimo actor Masaharu Fukuyama-, un arquitecto que inculca a su hijo en la ley del esfuerzo, pero al cual no le puede dedicar suficiente tiempo. La segunda, de origen más humilde, pero más permisvos y más conscientes de las necesidades de los niños.

Hay una crítica al sistema educativo, al papel de la mujer, al trabajo competitivo de jornadas eternas, al poder que da tener dinero, a la identidad genética...

Quizás sólo haya un pero, en la escena final hay redención y perdón y esto no forma parte de la cultura oriental, seguramente pensó en nosotros los occidentales.

Una obra maestra, por la que pasarán los años y nos emocionará volver a verla. Sólo cambiará  el paso del tiempo, nuestras propias experiencias y eso hará que la sintamos de distintas formas, siempre nos acompañará esa paz tan reconfortable en la que se inspira siempre su director.

Una clase magistral sobre la familia que la moldea y la hace a su antojo.

Una vez más, gracias Sr. Kore-eda.
marta      

sábado, 14 de diciembre de 2013

12 años de esclavitud

Director. Steave McQueen
Actores. Chiwetel Ejiofor, Micahel Fasbender, Lupita Nyong'o, Paul Dano, Brad Pitt...
Fotografía. Sean Bobbit
Música. Hans Zimmer 

EE.UU - Ingalterra, 2013


trailer 











Freedom
Brutal y desgarradora. Una obra de arte en toda su expresión. Un director de cine que con tan solo tres películas en su filmografía, forma parte de ese pequeño Olimpo, designado a muy pocos.

Si para mí la película del 2012 fue Shame (el domingo pasado se podía comprar con un periódico), la del 2013 sin duda es 12 años de esclavitud.

Es difícil describir con palabras el torbellino de emociones que se desatan según iba viendo la película. Porque si hay algo que mima este director es la esencia que envuelve a toda ella.

No hay nada al azar. Una mirada, un silencio, un sonido... todo habla y a la vez es tremendamente doloroso y eso le hace única. Sin llegar nuna a caer en el sensacionalismo.

Me muevo por la butaca, giro la cabeza y me tapo las manos, veo la pantalla de refilón, sufro y llego a mimetizarme con los personajes. 

Una fotografía que inunda la pantalla con unos paisajes sureños tan desoladores como sus propios personajes. Una música que exterioriza, que habla de tortura de soledad pero tambien se convierte en fuerza y fraternidad.

Llega el turno de los actores, todos magistrales. Esos ojos de Solomon Northup- Chiwetel Ejiofor-, que dicen lo que no saben. 

La negra Patsey -Lupita Nyongó-, el papel más trágico y vulnerable, una mujer joven, guapa, esclava en una plantación... Una actriz poco concocida entre dos monstruos de actores, está maravillosa. 

Me queda el fetiche del director, sublime en Shame y magistral en esta cinta, el actor de moda, Micahel Fasbender, de origen alemán. Encarna a lo más depravado del ser humano, un ser sin escrupúlos, alcoholizado.  

Y un actor secundario que a mí me gusta bastante, Paul Dano y que esta vez  borda una canción. 

12 años de esclavitud es la película más comercial de su director. Basada en una historia real, escrita por el propio superviviente Nicholas Solomon, un hombre libre de raza negra que vivia en Nueva york con su familia. Fue secuestrado y vendido como esclavo, así vivió durante doce años donde conoció la crueldad más absoluta hasta que consiguio de nuevo la libertad, gracias a un abolicionista canadiense interpretado por Brad Pitt, que también  forma parte de la producción.

Una época de los Estados Unidos en la que parece que todo el mundo quiere olvidar. Una película que abrirá heridas en muchos americanos. Hace unos años, una mujer negra fue encarcelada por no ceder su sitio en el autobús a un hombre blanco. Y el Tea Party que presiona para que en los libros de texto se suavice esta parte de su historia.

Es curioso, un libro basado en una historia real como en Europa fue el de Anna  Frank y no sabíamos nada de él, claro que seguramente los gringos sepan menos aún.

12 años de esclavitud no va a complacer a todo el mundo, pero de lo que nadie  dudará es de su gran calidad. Se convertirá en un clasico.

Para no perdersela, imprescindible y sublime
marta

domingo, 8 de diciembre de 2013

Montenegro (comedias bárbaras)

Santa Compaña
Autor: D. Ramón María del Valle-Inclán
Director y versión: Ernesto Caballero

Actores: Ramón Barea, Fran Antón, Ester bellver, David Boceta, Carmen León...
Escenografía: José Luis Raymond
Vestuario y caracterización: Rosa García Andújar

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Santa Compaña
Las Comedias Bárbaras de Valle las componen tres obras, la primera escrita mucho después de la última hasta quedar en este orden por expreso deseo de su autor: Cara de plata (1922), Águila de Blasón (1907) y Romance de lobos (1908).

Es la segunda vez que se representan las tres obras juntas. La anterior fue en el María Guerrero y duraba seis horas, era el año 1991.

Esta vez el director Ernesto Caballero, ha logrado reducirlas a tres horas y media con quince minutos de descanso y se hace muy pesado.

La obra narra el esplandor y decadencia de una estirpe gallega encabezada por la figura de Don Juan Manuel Montenegro, interpretada por Ramón Barea.

El despiadado señor feudal habla siempre por boca de Valle- Inclán. Crece como feroz señor de lo humano y lo divino alcanzado por apetitos primarios que luchan constantemente entre sí.

Montenegro se disloca en su propio infierno y en el infierno que ha provocado en muchos. Avanza a ciegas en busca de luz y perdón, la vida y la muerte se encuentran y desbocan en una serie de escenas envolventes. Aquí no hay tratamientos psicológicos, para comprender a los personajes ni a la lujuria que les acecha y devora.

La ira de Valle Inclán y la compasión, están presentes en toda la obra.

Por lo demás, sinceramente no me ha gustado. Es impresionante la puesta en escena de José Luis Raymond. Desde el vestíbulo con ese impresionante retrato  de Valle Inclán por Zuloaga. El puente de piedra que inunda todo el escenario, la recreación de los barcos, con el mástil de una sirena, azotados por ese bravío Oceáno Atlántico, la Santa Compaña, herejes, putas, brujas y curas.

El juego creativo y sinuoso del vestuario creado por Rosa García Andújar. Los clarooscuros de la iluminación. La musica wagneriana de Javier Conde que a veces chirría, comiendo el texto a los actores.

De todos ellos en su interpretación, se salvan Ramon Barea, su bufón Janfri Toperael, la puta pichona Ester Bellver y nadie más. La frágil y desconsolada Sabelita, Rebeca Matellán, es sosa e insulsa. Y ver los micrófonos pulando por los cuerpos, daba una sensación de puro montaje, como los que se pueden ver estos días por la Gran Vía. El teatro estaba lleno.

Montenegro; el padre de los pobres, el espejo de los ricos.
marta