Actriz: Stephanie Cumming
Fotografía: Jearzy Palacz
Diseñadora creativa: Hanna Schimek
Diseñadora vestuario: Julia Cepp
Austria, 2013
trailer
Josephine N. Hopper
El verano empieza a llegar a su fin, comienza a ser tiempo de recogimiento y vuelvo a mi ritual de todas las semanas, el cine.
Nada mejor que comenzar con esta película Shirley. Visiones de una realidad. Arte dentro del arte, qué complicado. Sólo sentir y dejarse llevar...
Me gustaría comenzar esta reseña haciendo un guiño a Josephine N. Hopper. Una mujer, pintora, compañera y musa del gran pintor Edward Hopper. Una sociedad artística limitada que sin ella, no hubiese existido.
No he querido dejar de asociar la vida de Shirley con la vida de Jo, así era como él la llamaba, ni el contexto sociopolítico que le tocó vivir.
Un espacio temporal que en el largometraje abarca desde los años 30 hasta mediados de los 60, un época marcada por la II guerra mundial, el macarthismo, Corea o la lucha por los derechos civiles. Un viaje por estos decenios y un día marcado, el 28 que se repite continuamente para enlazar esta historia con quince magníficos cuadros del pintor.
Muchos directores de cine se han inspirado en sus cuadros, para crear historias que nos llegan a través de la pantalla. Ésta vez Gustav Deutsch, un director vanguardista, arquitecto, se adueña de una parte de la obra pictórica de Hopper para darle vida y movimiento.
A través de estos quince lienzos y mediante una voz en off que narra los acontecimientos políticos y sociales de diferentes épocas, el director nos sumerge en el silencio y la soledad más profunda que se siente al admirar los cuadros de este magnífico artista.
Como Jo en la vida real, Shirley – Stephanie Cumming-, sensual, pulcra, hierática y geométrica, es una mujer fiel a sí misma que a través de sus pensamientos más íntimos, romperá con los estereotipos femeninos para tomar sus propias decisiones y vivir por ella misma. Extraña en un mundo en el que no se adapta, ni quiere para sí.
Amante romántica de la poetisa Emily Dickinson y enamorada de otro arte, el teatro donde puede sentir otras vidas mucho más libres.
Arte dentro del arte, una película difícil, estéticamente maravillosa gracias a otras dos mujeres, Hanna Schimek, una creadora que convierte cada pintura en un espacio real de tres dimensiones y otra artista Julia Cepp, que diseña un vestuario monocromático y sencillo, para ambientar esa tranquilidad melancólica de los cuadros de Hopper.
En la película su director, nos hace revivir esas emociones tan íntimas que surgen al contemplar la soledad y la luz y nos invita una y otra vez a asomarnos a una ventana para contemplar los sueños de Edward Hopper que son también los nuestros
Indispensable para seres llenos de sensibilidad. Edward Hopper en estado puro.
marta



