domingo, 24 de febrero de 2013

Blue Valentine

Director-Guión: Derek Cianfrance
Actores: Michelle Williams, Ryan Gosling

EE.UU, 2010.




Blue Valentine, trailer










 

Ya no es nuestra canción
Quizás sea algo masoquista y tienda a ver películas como ésta, que rompen y rasgan por dentro. Con las cuales te identificas, buscando muchas veces, respuestas a tantos porqués.

Intento (a veces sólo) huir de  un romanticismo cursi, de cuentos de hadas y príncipes azules. Prefiero observar las relaciones desde un punto de vista real, desde la dureza y el difícil mundo que son los sentimientos.

De esa inestabilidad emocional que soy, que somos capaces de poseer a veces. Dejándonos llevar una y otra vez por los estados de ánimo y no por la inteligencia o la experiencia.

A veces ni siquiera  hay respuestas, que todo es cíclico, que repetiré los mismos errores, una y otra vez. Que disfrutaré y me equivocaré.

Odio que a veces me duela el corazón. O quizás todo esto es el amor, no lo sé. Maneras de amar, distintos amores, ilusiones diferentes...

Blue Valentine, reúne todo esto y más. Con una estructura nada novedosa, funciona a la perfección, porque es capaz de llegar a la esencia de cada uno de nosotros.

Cuando finaliza la película, leyendo los créditos, te sientes sujeto a la butaca. Vives, sientes y comprendes lo que nos muestra la pantalla y esa es la magia del cine.

La película a través de unos magníficos primeros planos, de una música que habla y de unas interpretaciones magistrales como la de  Michelle Williams. He vuelto a disfrutar de ella como lo hice hace un año en Mi semana con Marilyn.

Esta vez, sorprendida gratamente con Ryan Gosling, después de verle en Drive,. Este tipo de papeles, tan emocionales son muy agredidos para  todos los actores.

En este cóctel su director, Derek Cianfrance, le ha añadido unas gotas del método Stanislavski y el resultado es sobrecogedor.

A pesar de llegarnos con dos años de retraso. En su opera prima, nos  conduce a una auténtica realidad; el retrato de una relación de pareja. Rodó dos películas en una y eso la hace diferente y atractiva. Una historia de amor y  una tragedia, en un mismo cuento.

A través de flashbacks, nos lleva desde un presente desolador y claustrofóbico; un viaje de dolor y sufrimiento que se mantiene gracias al deseo de permenecer unidos y menos al amor. A un pasado lleno de espacios abiertos, a un mundo lleno de posibilidades; de esos dulces primeros tiempos, cuando dos almas se conocen y conectan.

El rodaje de la película se paralizó, durante un tiempo y se volvió a retomar para ser más veraz y creible mostrándonos así el paso del tiempo en la relación de la pareja. La caracterización del transcurso de los años y el deterioro de ambos, es asombroso.

El montaje duró casi un año. El guión, escrito por el director casi veinte. Refleja muy bien, lo que sintió después del divorcio de sus padres, cuando era adolescente y su mundo se desorganizó. Muestra una tierna y sensible empatía hacia la inocente hija de ambos que apenas cuenta con seis años.

En Blue Valentine no hay buenos ni malos. Aciertos o equivocaciones.

A pesar de cómo somos y nos comportamos, cuánto lo necesitamos y deseamos.

Qué complicada y jodida  es la conducta humana.
marta