domingo, 19 de febrero de 2012

Shame

Director: Steve McQueen
Actores: Michael Fassbender, Carey Mulligan
Reino Unido 2011









Un tranvía llamado sexo

Cuando salí el viernes del cine despues de ver Shame, sentí un puñetazo de esos que duelen hasta el alma y dejé reposarla para volver aventurarme hoy en el recuerdo de esta impresionante película. Que marcan y dejan huella durante un tiempo. Ese cine estimulante, que te hace pensar y que hay que ver de vez en cuando.

El argumento es muy sencillo. Brandon (Michael Fassbender), lo tiene aparentemente todo en esta vida. Un joven ejecutivo que vive en un apartamento de diseño en Manhattan. Es guapo y seductor. Todo en su vida está bajo control, a través de unas normas rígidas que marcan su propio tiempo y espacio.

Pero Brandon resalta en algo por encima de los demás; su imponente físico y atributos. Él lo sabe y éstas cualidades se convierten en su mejor arma en medio de una vida solitaria y sin afectos. Colecciona sexo de todo tipo. A través de internet, citas de una noche, prostitutas, tríos, homosexuales, todo vale. Y todo sigue estando bajo su control.

No es un sexo erótico, sensual, bonito el que vemos en la película. Steve McQueen, el director nos ofrece un sexo sucio, compulsivo, destructivo y bastante doloroso.

La cámara es nuestra mirada y a través de imágenes estáticas, él se desnuda ante nosotros y Fassbender lo hace sublime, perfecto.

Pero el director no habla de la adicción al sexo, aunque a veces nos muestre a un adicto recorriendo las calles, sino de la dificultades que tiene Brandon de establecer cualquier vínculo afectivo. Y al mínimo esbozo de sentimiento huye de todo y sobre todo de sí mismo.

Es a través de la llegada de su hermana Sissy (Carey Mulligan), cuando su vida comienza a desmoronarse, a perder el control, una relación destructiva con cierta ternura. La impotencia que experimenta Brandon al no saber responder a las necesidades afectivas de su hermana. Sólo conoce una salida, coger un tranvía, el metro de New York y seguir consumiendo sexo, no sentir y buscar un placer pasajero, que termina convirtiéndose en dolor.

Su vida no estaría bajo su control siendo vulnerable, necesitado, sentiría demasiado dolor y acumula demasiado resentimiento hacia sí mismo. La película nos muestra con crudeza, pero sin violencia un suicidio lento, amargo y doloroso, con un final...

Ahora que llegan los Oscars y si estos no fuesen puro negocio, Shame obtendría tres estatuillas.

-Director, actriz principal y actor principal.

Mientras escribo la reseña no puedo dejar de disfrutar de la BSO y en particular la versión de New York, New York. En Itunes sólo son 10 pavos
marta