Director: Baran Bo Odar
Actores: Ulrich Thomsen, Wotan Wilken, Katrin Sass...
Alemania, 2010.Ventanas que guardan silencio
Así me quedé después de ver la película Silencio de hielo. Como una ventana de PVC (alemana), herméticamnete cerrada, en silencio, helada... Tan solo la visión de los campos de trigo desde el cielo me devuelve cierta calma.
Como su director Baran Bo Odar que a lo largo de ella nos va mostrando una y otra vez las casas de sus protagonistas y sus ventanas cerradas, blancas, impenetrables, siempre guardando ese maldito silencio. Viviendo y muriendo con esa culpa y sus fantasmas que en una cultura como la luterana, nunca podría ser expiada como lo es en la cultura católica, gratis.
Estaba pensando que nos hemos acostumbrado a que los medios una y otra vez nos aborden con noticias sobre redes de pedofilia, curas y familiares que abusan de niños, desaparición de éstos.
Y lo pasamos por alto ya que sólo se trata de cifras, unas cifras más en nuestro rompecabezas.
La película nos lleva a un complejo mundo alrededor de los asesinatos de dos niñas de trece años. El estado emocional de los personajes se contagia, el drama, la angustia, la desesperación, la soledad , el desconcierto, la culpa.
Lo importante no es quién lo hizo, el objetivo es revelar todas esas emociones que se sienten cuando se pierde a alguien querido.
Todo ello acompañado de una gran fuerza visual, una cámara desde el cielo que nos muestra esos paisajes de campos de trigo y la música.
El cine nórdico está mostrando un cine de una gran calidad, igual que su narrativa.
De verdad, para no perdérsela.
marta
Como su director Baran Bo Odar que a lo largo de ella nos va mostrando una y otra vez las casas de sus protagonistas y sus ventanas cerradas, blancas, impenetrables, siempre guardando ese maldito silencio. Viviendo y muriendo con esa culpa y sus fantasmas que en una cultura como la luterana, nunca podría ser expiada como lo es en la cultura católica, gratis.
Estaba pensando que nos hemos acostumbrado a que los medios una y otra vez nos aborden con noticias sobre redes de pedofilia, curas y familiares que abusan de niños, desaparición de éstos.
Y lo pasamos por alto ya que sólo se trata de cifras, unas cifras más en nuestro rompecabezas.
La película nos lleva a un complejo mundo alrededor de los asesinatos de dos niñas de trece años. El estado emocional de los personajes se contagia, el drama, la angustia, la desesperación, la soledad , el desconcierto, la culpa.
Lo importante no es quién lo hizo, el objetivo es revelar todas esas emociones que se sienten cuando se pierde a alguien querido.
Todo ello acompañado de una gran fuerza visual, una cámara desde el cielo que nos muestra esos paisajes de campos de trigo y la música.
El cine nórdico está mostrando un cine de una gran calidad, igual que su narrativa.
De verdad, para no perdérsela.
marta


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