Actores: Patrick Bruel, Valérie Benguigui, Charles Berlinng, Guillaume de Tonquédec..
Francia-Bélgica, 2012.
Quedamos para cenar
Antes de llegar donde hemos sido invitados a degustar una fantástica cena con sabor marroquí en casa de un familiar o quizás de un amigo y antes de encerrarnos en una de esas bonitas casa parasinas para disfrutarlo, debemos subir a pie sus cinco pisos.
Sus directores nos presentan a sus cinco protagonistas desde distintos lugares de París haciendo un recorrido por la ciudad y una presentación de todos los que esa noche se han citado para cenar. Sus sueños, sus profesiones, su modos de ser, sus dudas, su sexualidad, ideología...
Y como no, acordanos de Yasmina Reza y de la adaptación de una de sus obras por de Roman Polanski Un dios salvaje, pero esta vez y como Yasmina con acento francés. La película es una adaptación de una obra de teatro que se estrenó en 2010 por sus mismos directores y guionistas.
Toca en la diana a la burguesía francesa. Uno de las comensales está embarazada, la pregunta de cómo se llamará el bebé, es el detonante, una bomba que desatará una tormenta verbal.
Como nosotros mismos a veces patéticos, donde una situación trivial desencadena en una tragedia griega, donde juzgamos y nos creemos que somos la razón personificada es donde se sitúan todos los personajes.
Y todos están fabulosos, el profe de literatura de la Soborna con sus trajes de pana, la profe progre que da clases en un instituto de la periferia, el Agente Inmobiliario conservador y algo rancio, su esposa y " el Ciruela", el que nunca se posiona y siempre sale indemne, menos ésta vez.
La película desborda agilidad, naturalidad, simpatía, risas, cercanía y te reconecs en todos, pero eso te ríes.
Es puro teatro y recuerda mucho a Chejov. Un espacio reducido, una velada entre conocidos y aparecen los fantasmas del pasado, los rencores, los miedos, los odios y los sueños
marta


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