sábado, 20 de abril de 2013

Y ahora, ¿Qué hago sin los Renoir?



Yo no como palomitas en el cine

El final más triste que he podido sentir al terminar una película. El cine de autor e independiente, desaparece, se lo cargan. No quieren cultura, solo adoctrinamiento y borreguismo.

Una de las mejores cosas que hay en mi vida. El ritual de ir todas las semanas al cine. El antes, el durante y el después.

El antes; Me empapo de los certámenes. Busco y estudio en internet, veo los trailers, espero los estrenos con devoción. A veces  se me hace eterno, no llega. Lo grito a los cuatro vientos. Oye fulanito, que estrenan  tal película, el día x .

Dios, hay qué verla!. Qué buena pinta tiene!. Espero impaciente ver el cartel colgado, en mis queridos Cines Renoir. Compro los viernes El Pais y empiezo por la última página para llegar a cultura y encontarme a Javier Ocaña, Jordi Costa, Ana Marcos, Carlos Boyero. Esta si , ésta parece que no...

El durante; LLego a las salas, sobre todo a la de Martín de los Heros, desde donde está hecha la foto de mi blog, en la que aparezco al lado de un proyector. Acompañada de  amores, amigos o sola.

Ya estoy en la taquilla, después de subir dos peldaños de escalera. Abro mi cartera, busco mi preciado bono color azul que compro cada año. Como casi siempre, me espera con simpatía  mi taquillera preferida. Esa amable chica de pelo negro que me sonríe cada viernes y me facilita  mi entrada. La saludo como si fuese una amiga, ella también  forma parte de este ritual.

Atrapo verozmente  mi papel preciado en blanco y  negro. Con la información exhaustiva del mundo en el  que estoy a punto de entrar.

Me rompen la mitad de mi entrada y me sumergo en una sala oscura, llena de butacas rojas o azules. Fila cuatro, pasilllo. Comienzo a leer la gacetilla, tan bien explicada y con la cual me apoyo para escribir en este blog. A partir de hoy, seguro que las guardaré, volveré a ojearlas después de algún tiempo.

Se apagan las luces, el sonido me invade, me relajo y comienzan los títulos. Aquí no hay palomitas, ni vasos grandes de coca-coca, ni chucherías.. Sólo imagen, sonido y a veces además buena compañía.

Me dejo llevar, comienzo a leer, versión original, da igual el idoma: inglés, chino, alemán a veces castellano. Ni si quiera me doy cuenta que estoy leyendo, son mis clases particulares de inglés o  escucho ese acento francés que tanto me gusta o la indosincrasia de la lengua alemana.

Mi mundo, otro mundo y una perfecta simbiosis. Historias, imágenes, música, interpretaciones, sentimientos, fotografía. En el reverso sonrisas, miedo, desolación, angustia, lágrimas, alegría, amor, expectación, suspense...

Las películas me regalan palabras y verbalizan mi mundo interior. Gran parte de lo que soy, de conocerme, es gracias a ellas. A un arte que perdura en el recuerdo. Comienzo a pensar en el título para mi blog y pasa el tiempo, vaya dos horas, no me he enterado, llega el final.

Me quedo petrificada en la butaca, leyendo los últimos créditos, no quiero que termine, estoy disfrutando. Estoy en el séptimo cielo.

El después; Salgo desconcertada, la luz me molesta bastante, sobretodo en verano. Vuelvo a la realidad, a esa que dejé 90 minutos atrás. 

Me enciendo un cigarrillo. Necesito, hablar, contar, compartir  la maravilla que he visto. Si voy acompañada la charla puede durar una hora, tomando unas cañas, dando un paseo, a veces hasta un día o varios más, haciendo continuas alusiones a la misma.

Algunas de las películas permanecerán siempre en mi memoria y me enseñarán lo que es la vida. Si voy sola, siempre charlo con alguien, le pregunto. Habitulamente somos pocos en la sala y hay una gran minoría que va sola, empaparse de cine.

Llego a casa, enciendo mi preciado ordenador, a veces necesito dejar reposar mis emociones y no me aventuro a escribir hasta el día siguiente. Accedo a La ilusión viaja en tranvía, don luis y me encuentro un folio en blanco. Sigo siendo fiel al papel y a un bolígrafo, más tarde lo transcribiré a la máquina. 

Al otro lado, estáis  vosotros. Quiero compartirlo, que disfrutéis  como yo lo he hecho. Qué os aventuréis a ir más al cine, que no olvidéis nunca su  magia.

En esta primavera, no quiero que este ritual finalice. Necesito seguir aprendiendo, disfrutando, escapando y seguir sintiéndome libre.

Esta es la mala noticia que nos llegaba el jueves, Alta Films: fin de una bella película

"Sólo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe... Sólo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas; no la de pensar, sino dad pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura"  - Miguel de Unamuno-

No quiero el cierre de mi gran tesoro, las Salas Renoir. Seguiremos luchando para seguir viendo buen cine, que suban el precio de la palomitas, no lo sé. Me niego y me rebelo.

Hoy iré al CINE y como siempre a los RENOIR.
marta

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimada Marta, comparto tus opiniones y sentimientos. No voy al cine tanto como me gustaría, pero me gusta el cine: mucho. Y el Renoir, como espacio, como sala, como templo para la proyeccion de películas es -también por cercanía- de mis favoritos. Y cerrarlo es como tapiar una ventana al mundo, a muchos mundos, porque que es sino el cine sino una ventana al mundo. Un beso y un abrazo.”