sábado, 22 de junio de 2013

Hannah Arendt

Directora: MArgarethe Von Trotta
Actores: Barbara Sukowa, Axel Milberg, Janet McTeer

Alemania, 2012 



trailer


 









La banalidad del mal
Una buena película para pensar, discutir y compartir.

Dirigida por  Margarethe Von Trotta, una emblemática directora feminista del llamado Nuevo Cine Alemán de la década de los 70.

Hannah Arendt es una de esas películas densas, a veces difícil de digerir, en ocasiones aburrida. Muy bien narrada y estructurada, con unos diálogos sobresalientes acerca  del pensamiento de  la política y eso es precisamente lo que la hace tan interesante.

Porque aunque nos cueste admitirlo hay ciertas temas sociales que nos condicionan, que son de difícil cuestionamiento. Donde es difícil salirse de lo políticamente correcto y uno de esos temas es  el Holocausto.

Esto es lo que hizo una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, Hannah Arden.

El largometraje retrata a Hannah - Barbara Sukowa-, durante cuatro años de su vida. De 1961 a 1964. En estos años, la filósofa y escritora, cubrió para el New Yorker, el juicio del criminal nazi, Adolf Eichmann, en Jerusalem.

A su vuelta a Nueva York, después del juicio, esta judía de origen alemán, que había huido de la Alemania nazi y que durante muchos años fue apátrida, revolucionó la filosofía y la política con un nuevo concepto, la banalización del mal.

Con el él se atrevió a romper con lo políticamente correcto, cuestionando el papel de los dirigentes judíos en la matanza nazi.

Para Hannah, el nazi Eichmann era tan solo un burócrata que cumplía órdenes. Lo importante para esta pensadora no era preguntarse porqué obedeció, sino por qué colaboró.

Esto le hizo enfrentarse con los intelectuales de su época, con el  estado de Israel y la diáspora judía. Un razonamiento que es fácil extrapolarlo a la actualidad, donde el pensamiento es continuamente secuestrado.

El pensamiento debe rechazar el miedo y al hacerlo, arma a la sociedad contra la injusticia y la barbarie de los totalitarismos. Una sociedad sin ideas, sin referentes, está perdida frente al poder.

Y me pregunto, ¿avanza el totalitarismo en las sociedades consumistas incultas, manipulables desde el poder y los medios de producción?
marta

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