sábado, 1 de marzo de 2014

¿Qué nos queda?

Mi vida es mía
Dir. Hans-Christian Schmid
Lars Eidimger, Corinna Harfouch, Ernst Stözner...


Alemania 2012



tráiler 










Mi vida es mía
Es el título de la reseña el que retrata la vida y la historia de la madre protagonista, Gittte. Una mujer de mediana edad, diagnósticada maniaco-depresiva que después de permanecer durante treinta años en una jaula de oro, rompe la barrera de las drogas "legales" y decide  que ya es hora de tomar las riendas de su vida.

Solamente está abatida por la tristeza y la insatisfacción de una vida que ha vivido para los demás -sin preocupaciones económicas-, un marido y dos hijos que volaron hace tiempo del nido. ¿Qué le queda entonces? Entrentarse a ella misma y comenzar a vivir.

La película del director alemán Hans-Christian Schmid, dura apenas 85 minutos.  Nos adentra con sencillez, elegancia y pulcritud en la bonita casa con jardín de la familia Heidtmann durante un largo fin de semana.
Volverán una vez más a reencontrase todos. El hijo mayor Marko es un treintañero, escritor que decidió vivir su vida en Berlín, alejado de la vida burguesa de sus padres Gitte y Günter. 

La relación con sus padres consiste en verse una o dos veces al año; el desapego de la familia algo muy común en las culturas europeas no católicas. Tiene un hijo de cinco años que bajo la careta de un tigre aparentará fortaleza para no sucumbir a la sacudida de la separación de sus padres y ahora de sus abuelos.

Marko sólo quiere disfrutar de un fin de semana, volver a ser un niño, cuando las dificultades no existían, pero ese tiempo ya no volverá.

Jakob, es el hijo menor, dentista, tiene novia y la opción de su vida ha sido depender económicamente de sus padres que le ayudan a montar una clínica. Esto supone un coste y tributo difícil de romper.

Günter, el padre es un editor de prestigio ya jubilado. Tiene una amante y decide vivir y no responsabilizarse más de su mujer como ya ha hecho durante tantos años.

Una familia más, que cuando se abre la caja de Pandora los sueños e ideales vuelan aunque siempre quede ese afecto y cariño.

Ay, ese perfeccionismo alemán, donde todo está bien hecho, en su sitio, cuadriculado. Donde no existen las tragedias griegas y un denominador común, el autocontrol preside la expresión de las emociones.

Como ese cielo gris y cenizo que siempre sobrevuela sobre su país.
marta

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